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Atardecer,  Historias y Noticias de Mascotas

¿ Conoces el primer cementerio de mascotas del mundo?

Un veterinario y un manzanar. Primer cementerio de mascotas

Un día en 1896, una mujer angustiada entró a la oficina del veterinario Dr. Samuel Johnson, su perro había muerto  y quería algo más digno para su  mascota que depositarlo en la basura, algo que era muy común en esos tiempos; ella quería que su perro tuviese un entierro  digno. El doctor no sabía si se podía de alguna manera  enterrar una mascota en uno de los cementerios de la ciudad de Nueva York, pero el vertiginosamente le ofreció que enterase su perro en su manzanar, en la aldea de Hartsdale en el municipio de Westchester. Y así empezó el primero cementerio para mascotas de los EEUU; pero ese primer entierro nunca se documento y ni se sabe el nombre de la mujer, de su perro o la localización exacta del entierro.

un entierro  digno

El cementerio de mascotas fue noticia

Un tiempo después el Dr. Johnson dio una entrevista a un periódico local sobre lo acontecido y cuando fue impreso el articulo, la oficina del doctor fue inundada con solicitudes para entierros de caninos, fueron tantos pedidos que separo 3 acres en su manzanar para el cementerio. Pronto el terreno del cementerio estaba salpicado de lápidas mortuorias y flores. Como el cementerio demoro en ser formalizado, por varios años los dueños llevaban sus animalitos difuntos a la oficina del doctor para ser medidos para sus ataúdes, y luego ser enterrados. Ya en 1905 el cementerio era muy conocido en la región, y empezó la gente a darse cuenta que el nombre de “Cementerio Canino de Hartsdale” no era el más apropiado ya que no se enterraban solo perros, sino también gatos,  pájaros, y monos. En 1913 el cementerio se conocía en toda la republica, con la llegada de un perro vía tren de Kalamazo, Michigan.

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El primer mausoleo para una mascota

El primero mausoleo para un perro fue en el Cementerio de  Hartsdale, fue pedido por la Señora M. F. Walsh; el terreno y el mausoleo fueron comprados en 1915 por $23,000, la dedicatoria dice, “Mi pequeño verdadero amor de corazones, que lamía la mano que no tenía comida para ofrecer”. La lápida mortuoria más vieja de Hartsdale es del año 1899 la dedicatoria le “Dotty  amada mascota de E.M Dodge, muerta el 16 de Septiembre en su año 14. En una de las dedicatorias mas bonitas de hartsdale dice así “Un perro es leal, obediente y ama su amo, no importa las circunstancias”.

En la tierra de los humanos, viejos amigos nos abandonan, y nuestras reputaciones pueden ser manchadas por cualquier fallo, pero al perro le vale. Hasta en las condiciones más intolerables el perro es siempre fiel”, este fue el caso de la Señora Reinhardt, su perra Metzie era su única amiga.

Hartsdale es casa para muchos perros de artistas y políticos como Gene Krupa, Joe Garagiola, Elizabeth Arden, Kate Smith, George Raft, Evelyn Nesbit, James Sherman (el vis presidente numero 27 de los EEUU). Una de las artistas más recientes de sepultar su mascota en Hartsdale es Mariah Carey, que enterró su Jack Russell Terrier Clarence en el 1997, su dedicatoria dice “Mi amigo eterno y ángel de la guarda siempre serás parte de mi”.

Mi amigo eterno

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recordar a nuestros amigos

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Juntos para siempre

Hay famosos que han decidido ser sepultados con sus perros, siendo ilegal ser enterrado literalmente con tu perro en los cementerios de personas, en los de mascotas se permite enterrar las cenizas de un amo con su mascota, en Hartsdale esto ocurre por lo menos 5 a 10 veces por año. Las cenizas de Jack McPherson (1877-1962), quien salía en la televisión Americana con el personaje del “Magic Chef”, e igual con Peggy McPherson, sus urnas con sus cenizas reposan encima de las lápidas de sus perros. Hasta un León esta sepultado en Hartsdale; el León de la Princesa Húngara Elisabeth Vilma Lwoff-Parlaghy, llamado Goldfleck, cual murió muy chico, su dedicatorio le “Debajo de esta piedra esta enterrado el bello joven león Goldfleck, su muerte es sinceramente lamentada por su querida amante la Princesa Lwoff-Parlaghy, Nueva York 1912”.

Podemos enterrar a nuestra mascota en nuestro parque o en un cementerio, realizar la cremación para luego enterrar su urnita o conservarla para siempre, hagamos lo que hagamos siempre es bueno recordar a nuestros amigos con una sonrisa por todos los lindos momentos que pasamos juntos. El recuerdo y el amor es lo que los va a mantener vivos para siempre.

Honrando el Vínculo Eterno

En este rincón del mundo, donde las lápidas cuentan historias silenciosas y las flores susurran recuerdos, se encuentra un lugar que va más allá de ser un simple cementerio de mascotas. Hartsdale, el primer cementerio de mascotas del mundo, es un testamento conmovedor a la profunda conexión que compartimos con nuestros fieles compañeros peludos.

Más allá de las fechas y los nombres inscritos en las lápidas, se encuentra el latido de corazones que, aunque hayan dejado este mundo, siguen vivos en los recuerdos y emociones de quienes los amaron. La historia de este lugar nos recuerda que, al igual que los humanos, nuestras mascotas dejan huellas imborrables en nuestras vidas.

La relación entre un dueño y su mascota es una sinfonía de amor, lealtad y alegría. En los momentos más oscuros, nuestras mascotas están a nuestro lado, brindando consuelo y apoyo sin juzgarnos. Este vínculo especial, tejido con hilos de confianza y cariño incondicional, perdura incluso cuando nuestros amigos de cuatro patas cruzan el Puente del Arco Iris.

Hartsdale, con su rica historia y las historias conmovedoras que yacen bajo su tierra, es un lugar de encuentro para el amor inquebrantable que compartimos con nuestras mascotas. Aquí, la despedida se convierte en un tributo, y las lágrimas se mezclan con sonrisas al recordar los momentos felices que compartimos juntos.

En estos terrenos sagrados, donde se erigen mausoleos y se colocan lápidas con mensajes emotivos, se perpetúa la esencia misma de nuestras mascotas. Sus huellas no se desvanecen, sino que permanecen eternamente marcadas en nuestros corazones. Hartsdale es un testimonio vivo de cómo el amor trasciende las barreras del tiempo y el espacio.

Así que, mientras paseas por este lugar de reverencia y recuerdo, recuerda que tu mascota nunca se va del todo. Su presencia perdura en cada brisa que acaricia las lápidas y en cada rayo de sol que ilumina este rincón sagrado. A través de estos cementerios de mascotas, mantenemos viva la llama de nuestro cariño y gratitud hacia aquellos que hicieron nuestras vidas más ricas y significativas.

En última instancia, Hartsdale y otros cementerios de mascotas de todo el mundo nos enseñan que el amor por nuestras mascotas no conoce límites y que la conexión especial que compartimos es un legado que perdurará mientras sigamos recordando y honrando a nuestros amigos peludos.